Mi mejor regalo
“Sólo se regalan libros cuando no se sabe qué regalar”, decía mi tía abuela Enriqueta, dándose golpes en elpecho con el abanico y contemplando el mundo por detrás de sus gafas. Y fue al cumplir los siete años cuando me di cuenta por primera vez de que los adultos a veces se equivocan. (La decepción








